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EL AZUL EN LA ARTESANÍA CERÁMICA GALLEGA
Mar de Frades
Mar de Frades

EL AZUL EN LA ARTESANÍA CERÁMICA GALLEGA

En Mar de Frades nos gusta presumir de todo lo especial que se hace en nuestra tierra gallega. Esta vez nos vamos a fijar en aquellos que se empeñan en seguir produciendo artesanalmente en este mundo cada vez más uniforme y anodino. En nuestros alrededores expertas manos moldean barro o trabajan la cerámica y la porcelana con el fin de crear belleza. ¡Vamos a echar un vistazo!

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El color azul, que forma parte de la esencia de Mar de Frades, es uno de los más frecuentes en la cerámica gallega. Los artesanos han mirado siempre al mar en busca de inspiración: agua, sal, arena, cielos, acantilados, barcos, redes…han conformado un imaginario creativo muy valorado en todo el mundo.

Hablando de cerámica, tenemos en Galicia grandes nombres, como Sargadelos, pero hay mucho más. Nos servimos una copa de albariño Mar de Frades y a través del contraste de su tono amarillo pajizo en la copa veamos algunos de esos otros artesanos que trabajan en la belleza frágil y delicada de la producción alfarera.

 

Tradición Alfarera en Galicia

El torno bajo, que obliga a trabajar casi a ras de suelo al alfarero, sigue girando en la Rectoral de Gundivós, Sober (Lugo). Del mismo lugar de donde salieron miles de ánforas llenas de vino de la Ribeira Sacra de camino a Roma en la época del Imperio. Un solo alfarero queda custodiando la tradición, que aprovecha la arcilla de la zona, ahumándola e impermeabilizándola con la resina de los pinos. Su trabajo y la memoria de un oficio casi perdido puede conocerse visitando el museo de la Rectoral de Gundivós.

1.260º C es la temperatura de cocción de todas las piezas que salen de Cerámica Unzueta, fundada hace cuarenta años en Brión (A Coruña). Nos entretenemos en encontrar numerosos platos, jarras y cuencos terminados en distintos tonos de azul en su catálogo. Se aprecia una belleza y rusticidad contenida que nos recuerda en ocasiones a la cerámica japonesa empleada para servir el sake.

 

Cerámica inspirada por el paisaje y la naturaleza

La suave y redondeada cerámica esmaltada del coruñés Victor Ares, que a veces toma forma de pajarito o de niña en su columpio frecuentemente sale de su taller mostrando un bello color azul. Son cada vez más los que deciden aprender la técnica ceramista, ya por vocación o por simple afición y para ello se matriculan en las clases de este artesano que abandonó el mundo de la contabilidad para dedicarse a este bello oficio.

Azules son también las montañas que ha reflejado la ceramista pontevedresa Ana Tenorio  en su última colección de jarrones y cuencos. Piezas únicas que han recibido individualmente toda la atención de su creadora. Retorna a la capacidad evocadora del paisaje que tiene este tono, que también utilizó pintando olas del mar en sus creaciones de la colección Outside. Esta ceramista trabaja también para el chef Pepe Solla creando los platos para el servicio del restaurante.

Divertidas formas, como las piernas cerámicas que asoman de colgadores y azucareros de Como Cuando, la firma viguesa promovida por Esther Quintas, es otro de nuestros descubrimientos en el panorama artesano gallego. El azul está entre sus esmaltes principales, detectamos en el catálogo de esta pontevedresa especializada también en collares y pendientes de porcelana.

 

Vajillas y queseras cerámicas

Ya no hablamos de piezas decorativas únicamente en nuestro siguiente nombre. La artesanía se instala en nuestra casa a mesa completa cuando damos con las vajillas de Ojea Estudio en Vigo. Elaboradas manualmente, pieza por pieza, proponen disfrutar del cálido tacto de una vajilla artesana a diario. Son formas muy neutras y atemporales, de colores suaves, entre los cuales se conjugan con gran frecuencia distintos tonos de azul.

Laura Delgado, desde Cambre (A Coruña)  nos prepara una mesa con sus platos, sus cuencos y también con bonitas queseras de cerámica que incorporan elementos orgánicos de la naturaleza. Hojas y pájaros quedan también retratados entre las manos de esta artesana con taller propio.

Viendo las creaciones de unos y otros, se nos ha pasado el tiempo volando y hemos terminado con varias cosas: con nuestra copa de albariño Mar de Frades y con una lista de objetos cerámicos bellos, frágiles y azules a los que daremos la bienvenida pronto en nuestra casa.