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FAROS
HORAS MIRANDO AL MAR, CON UN ALBARIÑO
Mar de Frades
Mar de Frades

HORAS MIRANDO AL MAR, CON UN ALBARIÑO

Esta situación de confinamiento nos lleva a pensar en todos aquellos para los que permanecer aislados forma parte de su trabajo. Vienen a nuestro pensamiento
investigadores de una base científica en el Polo sur, también tripulantes de un submarino…y fareros.


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Pensando en cómo transcurre la vida en un faro, damos con cientos de bellas estampas con el mar de fondo. Añadimos una copa de albariño Mar de Frades a la ecuación y buscamos historias entre los faros más míticos de la Costa Gallega.

Descubrimos de inicio que el oficio de farero está en extinción. Los últimos fareros gallegos se han ido jubilando en estos últimos años y serán sustituidos por controles
remotos. Con ellos se termina un oficio tan duro como fascinante. Hombres y mujeres con una vida dedicada a su trabajo, aislados del mundo, como ermitaños al servicio del mar. Los ojos siempre puestos en el horizonte, la tranquilidad de las aguas unos días y la bravura del mar enfurecido de otros. Los barcos pasando a lo lejos. Mucho tiempo y muchas horas mirando al mar.

Océano Atlántico y Mar Cantábrico abrazan Galicia, la región que alberga los viñedos de Mar de Frades. Los vinos que de ellos surgen se deben a su tierra y presentan rasgos comunes con su orografía. La influencia marítima es innegable en los vinos. Pues si en Galicia estamos, recorramos su litoral para descubrir sus faros. Desde las costas de Lugo hasta la frontera con Portugal, nos llaman la atención varios torreones que avisan de la cercanía de la costa a los barcos.

Iniciamos este viaje en Ribadeo, Lugo. Bastante cerca de la famosa Playa de las Catedrales damos con el primer faro de nuestro recorrido: el Faro de la Isla Pancha, unida a la península mediante un puente. La sólida construcción inicial, preparada para resistir los fuertes vientos, es en la actualidad un alojamiento hotelero. En las inmediaciones se construyó un faro cilíndrico de hormigón que cumple la función de guiar la entrada a puerto de Ribadeo.

El Faro del Cabo Vilán (Camariñas, A Coruña) fue el primer faro eléctrico en España. Su planta octogonal realizada en cantería sobre una base cuadrada, alberga en la
actualidad un museo.

El Faro de Estaca de Bares (Mañón, A Coruña) se halla en punto más septentrional de la Península, es decir, el lugar más al Norte del territorio español. Está incluso 400 kilómetros más al Norte que la ciudad de Nueva York. El faro se sitúa además en una zona de gran riqueza ornitológica, siendo lugar de paso de numerosas aves migratorias.

Se ha hablado mucho sobre dónde se considera que el Mar Cantábrico limita con el Océano Atlántico, si era en Estaca de Bares o en el próximo Cabo Ortegal, siendo este segundo el que parece más probable de ostentar este hito. El faro de este accidente geográfico se alza sobre uno de los acantilados más vertiginosos de Europa.

Imposible no mencionar el Faro de Fisterra, que desafía a las olas sobre un acantilado en la Costa da Morte. Su potente luz, que se divisa a 65km de distancia avisa a los
barcos de la cercanía de la escarpada y traicionera costa que lo rodea. Cuenta además con una potente sirena que funciona como advertencia acústica. Es curioso que este punto considerado durante siglos el “fin del mundo conocido”, es también el lugar en el que muchos dan por terminado el Camino de Santiago.

En la Ría de Arousa, próximo a la Bodega Mar de Frades encontramos el pequeño Faro de Punta Cabalo, construido sobre rocas. En su edificio se encuentra un restaurante en
la actualidad.

El Faro del Cabo de Home, en Cangas de Morrazo (Pontevedra)es uno de los más altos y esbeltos entre los que salpican las costas gallegas. De planta cilíndrica y ubicado en una zona de altísimo valor paisajístico, desde él se divisan las Islas Cíes y la Isla de Ons. Es realmente muy fotogénico el Faro de Cabo Silleiro en Baiona (Pontevedra) con su torre en forma de prisma pintado a rayas rojas y blancos. Por sus inmediaciones pasa el Camino de Santiago costero-portugués.

Y con estos puntos marcados en el mapa terminamos nuestro recorrido, conociendo un poco más la tierra de la que proceden los albariños y godellos de Mar de Frades. Galicia da mucho de sí.