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UN PASEO POR LOS BALNEARIOS GALLEGOS
Mar de Frades
Mar de Frades

UN PASEO POR LOS BALNEARIOS GALLEGOS

En Mar de Frades nos encanta hablar de la tierra que nos alberga, de Galicia. Mucho hemos hablado de mares y océanos, y por eso esta vez nos fijamos en las aguas dulces que brotan del interior gallego y de los balnearios donde disfrutarlas.

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Balnearios y spas cumplen una función cada vez más necesaria en la sociedad en la que vivimos: la de ser lugares donde descansar y reducir el estrés mediante el poder relajante del agua. Algunas técnicas como el mindfulness son totalmente acordes con la sensación de paz y relax que se alcanza en estos lugares.

Los balnearios se crean en torno a un manantial de agua de la que se predican ciertas propiedades medicinales o curativas. El personal que atiende a los hospedados del balneario suele poseer conocimientos sanitarios y, muchas de las sesiones que reciben los clientes, están prescritas por profesionales médicos.

¿Qué es un SPA?

Está muy extendida la creencia que la palabra SPA es el acrónimo de la expresión latina “Salus per aqua”, sin embargo se discute si el nombre se debe a una ciudad belga que fue especialmente famosa por sus termas durante el Imperio Romano.

Lo que conocemos hoy como SPA, es un centro de hidroterapia que aprovecha los beneficios para el cuerpo que produce someterse a distintos chorros, con presiones y temperaturas variables. El agua empleada no necesita tener ningún tipo de consideración medicinal.

En un spa se diseñan circuitos que sirven para relajar las distintas partes del cuerpo, suavizando la piel y tonificando los músculos. El contraste de temperaturas altas y bajas produce cambios en la dilatación de los vasos sanguíneos que mejora la circulación.

Ya lo sabían los romanos, grandes precursores del uso de las termas, que estas eran también un punto de reunión y de socialización. Así no es de extrañar que fuesen abriendo baños públicos y termas en casi toda la geografía del Imperio. Muchos de ellos en la misma Galicia.

Los grandes balnearios han tenido distintas épocas de esplendor en un pasado reciente, donde acudían las clases acaudaladas a pasar temporadas recibiendo los tratamientos aconsejables según su dolencia. Eran famosos los alemanes de Baden-Baden o los que albergaba la ciudad inglesa de Bath.

Balnearios en nuestra querida Galicia

Galicia destaca en cuanto a balnearios históricos, desde Mondariz a La Toja, pasando por el desaparecido Balneario de Guitiriz. En la actualidad, hasta 21 balnearios activos y 3.000 plazas hoteleras conforman la oferta termal gallega, que tiene en Orense la provincia con más establecimientos.

Mondariz

Mondariz es un referente del termalismo gallego. Desde que en 1862 se tomó conciencia de que las aguas que manaban de la fuente de Troncoso poseían un cierto carácter burbujeante, se fueron construyendo las bases como destino termal.

La fuente de Gandara, descubierta posteriormente a menos de un kilómetro de la de Troncoso recibió la Declaración de Utilidad Pública en 1873, tomando el conjunto el nombre de “Establecimiento de aguas minerales acidulo alcalinas carbónico-ferruginosas de Mondariz”.

En la actualidad, en el Balneario de Mondariz pueden disfrutarse distintos tratamientos como bañeras de hidromasaje, baños con gas carbónico añadido o envolturas de fangos madurados en aguas sulfuradas.

Una de sus mayores atracciones es el baño celta, un circuito ambientado en la cultura celta que finaliza con un baño de agua caliente en una lámina de agua al aire libre, un lugar perfecto para practicar ejercicios de mindfulness.

La Toja

Más de cien años contemplan al edificio que alberga el Balneario de La Toja, que goza de privilegiadas vistas al mar. Su construcción propició la creación de un puente que uniera esta isla con O Grove. Ilustres clientes como Ortega y Gasset o el Nobel García Márquez se alojaron en sus instalaciones y disfrutaron de los beneficios de las aguas que brotan naturalmente a una temperatura de entre 30 y 60 0 C y que han hecho de esta isla pontevedresa una meca del turismo termal español.

Termas de Cuntis

Los romanos que habitaron estas tierras ya identificaron la calidad de las aguas que manaban del subsuelo. El agua que utiliza el balneario pontevedrés está declarada mineromedicinal y sus aplicaciones van desde afecciones reumáticas a problemas dermatológicos o respiratorios. Tiene un alto contenido en sulfuros, sulfatos, sodio, sílice y magnesio entre otros minerales.

Arnoia Caldaria

Arropado por un bello paisaje natural, nos encontramos con este balneario ourensano cerca de Ribadavia. Sus aguas son hipotermales, sulfuradas, bicarbonatadas y fluoradas y se encuentran a 22 grados de temperatura. Grandes ventanales ofrecen vistas al exterior mientras se recorren los circuitos de chorros descontracturantes o se reciben los tratamientos elegidos: masaje con piedras calientes, bambú o baños de vapor.